Niels Bohr, las lecciones de productividad de uno de los padres del átomo

Este físico danés nacido en 1885 en Copenhague va a ser el encargado de cerrar nuestra serie de artículos sobre cómo un científico puede ser más productivo en su trabajo de investigación. A él le debemos su famoso modelo atómico, introduciendo el concepto de órbitas estacionarias para los electrones y por el que recibió el Premio Nobel de Física en 1922. Esta última no fue su única contribución de importancia a la ciencia, ya que también propuso la hipótesis de la gota líquida, mediante la cual se podían explicar las desintegraciones nucleares.

Bohr, en base a su trabajo y experiencia, nos dejó algunas frases de las que podemos extraer algunos consejos que nos hagan mejorar nuestra productividad como investigadores y que pasamos a describir a continuación.

No dudes de tu trabajo (si sabes que lo estás haciendo bien).
“Su teoría es descabellada, pero no lo suficiente para ser correcta”.
“Si alguien no queda confundido por la física cuántica, es que no la ha entendido bien”.
“Tu teoría no es una locura, pero no es lo suficientemente loca como para ser cierta”.
“Toda frase que yo emita habrá de ser considerada por ustedes no como una aseveración, sino como una pregunta.”
Es muy sano cuestionarse a uno mismo su trabajo, pero si tus resultados son sólidos y convincentes, sigue adelante con él, aunque algunos (o tú mismo) lo pongan en duda, no lo comprendan o lo consideren una pérdida de tiempo y recursos. Bohr lo tenía claro con la física cuántica, tan amada y odiada por unos y otros.

● El sentido del humor es más importante de lo que parece.
“Hay algunas cosas que son tan serias que solo puedes bromear con ellas”.
Aunque muchas veces los científicos demos la impresión de ser personas demasiado serias, sabemos que esa idea se aleja bastante de la realidad. De hecho, el tener sentido del humor y bromear con aspectos relacionados con nuestro trabajo tiene efectos positivos en nuestra productividad, ya que nos hace relajarnos y enfrentarnos a nuestro día a día con actitud más positiva.

● No hagas caso de las críticas sin fundamento y malintencionadas.
“Un tonto siempre encuentra otro más tonto que le admire”.

Por desgracia, en todos los campos profesionales hay personas que, por diversas intenciones, se dedican a criticar y difamar el trabajo de compañeros. No dejes que esas críticas calen en ti, solo enfoca tu atención a aquellas de corte constructivo y que estén destinadas a mejorar tu trabajo y productividad.

● Sé sincero contigo mismo.
“Nunca te expreses más claramente de lo que eres capaz de pensar”.

El autoengañarse en el trabajo lo único que acarrea es un retraso en el mismo, afectando negativamente a nuestra eficiencia. Si no estás convencido de lo que estás haciendo, detente a reflexionar y reajusta tu metodología.

● Piensa en las aplicaciones prácticas y beneficiosas que puede tener tu investigación.
“El sentido de la vida consiste en que no tiene ningún sentido decir que la vida no tiene sentido”.

“Hacer predicciones es muy complicado, especialmente si son sobre el futuro”.

A veces, el trabajo del investigador puede verse como algo abstracto, costando apreciar el objetivo final del mismo y su influencia beneficiosa en la vida cotidiana. El hecho de vislumbrar todas las posibles aplicaciones que puede tener el trabajo final nos hace enfrentarnos a él de una manera más ilusionante.

● El error, ese gran aliado.
“Un experto es una persona que ha cometido todos los errores que se pueden cometer en un determinado campo”.

Si hay un consejo que es denominador común de esta serie de artículos, ese es el de aprender de nuestros propios fallos. Según Bohr, cuantos más errores cometamos, más sabios seremos en nuestra disciplina científica.

Referencias



Escrito por Jesus Serrano del Fresno para mastiempoparainvestigar.com

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